La Argentina protege al 80% de la población mundial de los pingüinos de Magallanes

En Punta Tombo, Chubut, hay dos grandes colonias, donde habitan unas 200 mil parejas de pingüinos.

El 80% de la población mundial de pinguinos de magallanes habita en Argentina. Las parejas pueden permanecer juntas hasta 17 años, señalaron especialistas. Hay otras cuatro especies de pingüinos en el país, pero en menor proporción poblacional.

«En el caso del pingüino de Magallanes, nuestro país tiene una responsabilidad grande en cuanto a la conservación de esta especie, ya que alberga aproximadamente el 80% de la población mundial», «dijo a Télam la bióloga e investigadora Annick Morgenthaler, de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, en Puerto Deseado, Santa Cruz.

«La Reserva Provincial de Punta Tombo alberga una de las colonias de pingüinos de Magallanes más grande para la especie y en las últimas décadas su tendencia poblacional esta bajando» señaló la experta, que trabaja específicamente en la ecología de estas especies, estudiando por ejemplo de qué y donde se alimentan estas aves marinas.

Actualmente, «los pingüinos de Punta Tombo están sometidos a una disminución de su población por factores oceanográficos principalmente, explicó la bióloga.

Y detaló que «los factores que pueden afectar el éxito reproductivo son principalmente la disponibilidad de alimento en el mar, la depredación y las condiciones climáticas».

Sin embargo, hace un tiempo, se sumó una nueva amenaza: el propietario de un campo lindante a la reserva, destruyó 140 nidos con la topadora. Otros pingüinos murieron a causa de una cerca electrificada.

Se calcula que entre la topadora y la cerca unos 300 pingüinos terminaron muertos.

Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible que conduce Juan Cabandié se inició una denuncia penal por violar la ley nacional de Protección Animal.

Para Morgenthale, actitudes como estas «son deplorables y constituyen un delito que atenta contra la fauna silvestre«, pero además «someten a los pingüinos a una presión adicional».

«Se destruyó parte del hábitat reproductivo de los pingüinos, incluyendo a sus cuevas y territorios y las matas que le proveen de resguardo y sombra; sin permiso y sin estudio de impacto ambiental», denunció Morgenthale.

«Los pingüinos eligen su lugar en función del hábitat terrestre pero principalmente del marino, buscan la cercanía al alimento, y una vez que se asientan son muy fieles a su lugar que es su lugar de reproducción», indicó Pablo García Borboroglu, quien es biólogo del CONICET y fundador de Global Penguin Society.

«Ellos se reproducen con su pareja, cuando llega el invierno se separan, ellos migran hasta Uruguay, Brasil pero al año siguiente, como son tan territoriales, vuelven a ese nido y ahí se encuentran con su pareja», enfatizó el experto.

«Nosotros hemos seguido parejas que estuvieron juntos por 17 años, por eso es tan importante el hábitat y por eso la gravedad de este hecho de destrucción de hábitat, porque es su vínculo para mantener esta relación de pareja a largo plazo», resaltó el especialista.

El área protegida de Punta Tombo abarca dos grandes colonias, la de Punta Tombo y la de Punta Clara, que es donde se produjo el destrozo de la topadora.

Ambas constituyen una reserva de biosfera garantizada por la Unesco y llamada Patagonia Azul. Forma parte también del programa AICA (Áreas Importantes para la Conservación de las Aves).

«Lo importante de este hecho es remarcar que haya legislación, que el Código Penal incluya el delito ambiental, que ahora no lo incluye, entonces este tipo de evento sería mas fácil de identificar y sancionar. También es necesario ampliar la protección en Tombo», propuso.

«Es importante enfatizar que nosotros trabajamos con muchas propietarios de campos que son aliados de la conservación y hacen producción, para que no se estigmatice a todos», subrayó el biólogo.

Fuente: Télam

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