El canto puede generar cambios en las hormonas. Entre ellos, está la regulación positiva de la oxitocina y las endorfinas, que aumentan la sensación de felicidad.
En el caso de las embarazadas, la música permite tener una conexión emocional con el bebé que se está gestando, ya sea al escucharla o al cantarla.
“La música para la relajación no solo puede generar e inducir emociones positivas, sino también regular estados emocionales displacenteros y reducir el estrés y la ansiedad al promover la respuesta de relajación”, explicó la Licenciada Jorgelina Benavidez, musicoterapeuta (M.N. 269).
Además, dijo que, según estudios de investigación en donde se utilizó música, que no necesariamente era de preferencia de los participantes, para medir su impacto en los sistemas cardiovascular y respiratorio, “se observó que el énfasis de la música y las frases rítmicas son ‘seguidas’ consistentemente por variables fisiológicas”. “Es decir que las respuestas autónomas (frecuencia respiratoria, ritmo cardíaco) se sincronizan con la música. Estos resultados nos hacen pensar en el potencial del estímulo musical para contribuir a la desactivación de las respuestas físicas automáticas propias de los estados de estrés y ansiedad”, añadió.
Conectar con el bebé desde la música
“La música de preferencia de la madre tiene el potencial de ser un medio para el desarrollo de su propio bienestar. Por ejemplo, puede aumentar la sensación de felicidad al cantar sus canciones de sentido personal, generar sensación de placer por la liberación de dopamina al escuchar su música placentera”, indicó Benavívez.
La musicoterapeuta, agregó: “Todo ese impacto positivo a nivel emocional, fisiológico, hormonal e inmunológico que experimenta la madre cuando está escuchando y/o cantando, también influye y es transmitido al bebé”.
El licenciado Federico Gabriel considera que el trabajo de Musicoterapia en el embarazo permite a las futuras mamás conectarse con sus bebés: “el vínculo se fortalece utilizando los efectos que tiene la música con actividades terapéuticas dentro de un contexto de contención grupal”.
“Este tipo de aplicación mejora la calidad del embarazo, del trabajo de parto y del nacimiento del bebé reduciendo el nivel de ansiedad de la futura mamá y el estrés neonatal y favorece el control del dolor que sufre la futura mamá durante las contracciones propias del trabajo de parto y del parto”, informa.
Además, resalta que “desde lo terapéutico la futura mamá se compenetra mucho más en las tres áreas fundamentales del embarazo: desde lo físico, lo psíquico y lo emocional; mientras que el feto se irá relacionando con melodías que reconocerá dentro del útero y que estimularan su sistema neurovegetativo”.
Federico Gabriel dice que “el aparato auditivo del feto se termina de desarrollar aproximadamente al cuarto mes y medio. Recién después de ese tiempo de gestación, el bebé comienza a captar los sonidos, primero del interior y luego del exterior. El feto recibe a través del sonido la información más rica y variada”.
También, indica que “hay algunos sonidos de instrumentos musicales que tienen sus frecuencias por debajo de las que hay en esa atmósfera sonora y el bebé los puede percibir. Esas frecuencias generan una vibración y provoca una sensación física al feto aunque quizás auditivamente no los puede llegar a captar. Hay otras frecuencias que las llega a discriminar auditivamente pero no las puede percibir corporalmente porque su vibración no es tan fuerte. Por otro lado, tenemos el efecto que le causa la música a la mamá mientras realiza un ejercicio de relajación. El feto es receptor directo de la sensación emocional que la música le provoca a su madre”
Fuente: TN