Tres años después del asesinato del joven de 18 años, este miércoles se realiza la última jornada de audiencias testimoniales. La siguiente etapa del juicio consiste en la presentación de los alegatos. Lo que piden las partes.
A tres años del crimen de Fernando Báez Sosa, el joven que fue asesinado a la salida de un boliche en Villa Gesell por un grupo de rugbiers, este miércoles se desarrolla la última ronda testimonial en el marco del juicio oral y público que se lleva a cabo en Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores para establecer las responsabilidades de los ocho imputados.
El proceso judicial continuará el próximo lunes con los alegatos, una instancia clave en la que cada una de las partes —fiscalía, querella y defensa— brindará su teoría del caso con el aporte de los testigos y las pruebas presentadas previamente, para luego dar paso al pedido de la condena que cada uno estime pertinente.
Los ocho jóvenes de entre 24 y 21 años oriundos de Zárate fueron acusados por el delito de «homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas» y también por “lesiones leves”. Se enfrentan al pedido de prisión perpetua, según adelantó la Fiscalía, a cargo de Juan Manuel Dávila y Gustavo García. Ambos funcionarios judiciales explicaron que “se va a acreditar que (los rugbiers) se pusieron de acuerdo para dar muerte y que a Báez Sosa lo atacaron por sorpresa aprovechando que estaba de espaldas”.
Según el artículo 289 del Código Procesal Penal de la Nación, tras la recepción de las pruebas y testimonios, los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lazzari concederán sucesivamente la palabra a los fiscales, a la querella –Fernando Burlando y su equipo, Fabián Améndola, Facundo Améndola y Germán Facio-, y al defensor, el abogado Hugo Tomei, para que en ese orden expresen sus alegatos finales.
En la instancia de los alegatos no se permite leer anotaciones ni ningún «ayuda memoria». En tanto, especifica que aunque todas las partes pueden replicar, al defensor le corresponderá siempre la última palabra. Al finalizar el alegato, el orador expresará sus peticiones de un modo concreto.
Qué sentencias podría dictar el tribunal de Dolores por el crimen de Fernando Báez Sosa
Respecto a este caso en particular, después del cuarto intermedio, los jueces del TOC 1 de Dolores plantearán la calificación legal del hecho. La sentencia más factible en este proceso sería la de una prisión perpetua para todos los imputados, con la pena de 35 años, debido al agravante de la alevosía, y sin gozar de salidas transitorias. No obstante, una calificación que podría plantear el abogado defensor es la de homicidio en riña, la cual establece una pena mínima de 2 años y una máxima de 6 años. A su vez, se podría esperar que Tomei pida que se desdoblen los roles de acuerdo al tipo de participación de cada uno de los implicados en el homicidio.
Para justificar el pedido de condena por el delito de «homicidio en riña», la defensa se podría basar en la autopsia del cuerpo de Fernando. De acuerdo con el artículo 95 del Código Penal argentino, se asigna a los casos en los que no se puede determinar quién fue el autor o los autores que «ejercieron violencia» sobre la persona haya resultado muerta o lesionada producto de una «riña o agresión» en la que hayan formado parte «más de dos personas».
No obstante, desde el inicio del juicio se comprobó a través de distintos testimonios y pruebas de ADN de sangre que quedó impregnada en una zapatilla que Máximo Thomsen pateó a Báez Sosa en la cabeza, y según la autopsia, la causa de la muerte de Fernando fue «un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a traumatismo de cráneo».
Crimen de Fernando Báez Sosa: última jornada de audiencias
Este miércoles fueron convocados a declarar dos peritos solicitados por la defensa. Se trata de los médicos Juan José Fenoglio y Jorge Rodolfo Velich, quienes se refirieron a presuntas inconsistencias en el trabajo del médico Diego Duarte, que practicó la autopsia de Fernando tras el crimen.
Durante las 13 audiencias en el TOC 1 de Dolores desfilaron diversos testigos que dieron testimonio, entre ellos, se destacaron amigos de la víctima, personas que presenciaron el ataque y crimen, peritos de la Policía Federal, médicos, bomberos y efectivos policiales. Además, ocurrió algo que pocos pensaban que iba a suceder, ya que, los rugbiers comenzaron a dejar atrás el «pacto de silencio».
Asimismo, en esta jornada se abre una nueva posibilidad para que los acusados puedan para pedir la palabra. La semana pasada, el primero en dar su testimonio fue Luciano Pertossi y al comienzo de esta, la sorpresa llegó al final de la audiencia once cuando declaró Máximo Thomsen, durante más de dos horas. Luego este martes hizo lo propio Ciro Pertossi, hermano de Luciano: sin dar mayores datos, señaló con un puntero su ubicación en un video y sostuvo que cuando vio a la víctima en el piso «frenó la patada».
De los ocho rugbiers acusados y detenidos solo quedan cinco para eventualmente romper el silencio: Enzo Comelli, Ayrton Viollaz, Lucas Pertossi, Blas Cinalli y Matías Benicelli.