LA ESTREMECEDORA DESIDIA EN EL CHACO QUE LE PERMITIÓ A CARMONA VOLVER A MATAR

El «Hannibal Lecter argentino» dio increíbles detalles sobre los favores que recibía de jueces y penitenciarios chaqueños.

El último viernes, Roberto Carmona fue condenado en Córdoba a una nueva cadena perpetua por el homicidio del taxista Javier Rodrigo Bocalón, a quien asesinó durante una de las frecuentes visitas a su pareja que le permitía tener la Justicia chaqueña en esa provincia.

La jueza de Ejecución Penal que otorgó dicho permiso es Ligia Duca, aunque los mismos ya se remontaban a su predecesor, Juan José Cima, ya jubilado. «El juez Cima iba a visitarme a la granja (de Yatay). Yo me subía a su Toyota Corolla, charlábamos y tomábamos una coca cola», contó Carmona al momento de tomar la palabra durante una de las audiencias.

El criminal habló de los beneficios que se ganó con el sistema judicial y penitenciario del Chaco, que le permitieron una flexibilización en las condiciones de encierro y desde 2014 las salidas transitorias hasta Córdoba.

Según consignó La Voz del Interior, Carmona explicó que en esas reuniones en el auto, el juez Cima le decía que él quería darle la libertad condicional, pero que el contexto social se lo impedía. Aseguró que el magistrado le dijo: «No te voy a dar la libertad condicional porque no me lo permiten los tiempos violentos que vivimos».

En otro tramo de su declaración, Carmona repitió la misma idea y relató que el mismo juez le dijo que «consideraba políticamente incorrecto» dar la libertad a alguien como él, «con los tiempos que corren».

Al momento de declarar ante el tribunal Carmona se encontraba encerrado en un cubículo vidriado desde donde respondió preguntas del fiscal Hugo Almirón y del querellante por la familia de Bocalón, Carlos Nayi. A requisitoria de ambos explicó que el trato con Cima era muy estrecho. «Tenía tres números de teléfonos de él. Le hablaba a su celular, a tribunales o a su casa». ¿A qué hora le hablaba?, le preguntaron y respondió: «A cualquier hora, como si fuera un amigo de toda la vida».

Carmona relató que esos permisos de salida a Córdoba, con una comitiva de seis guardiacárceles y dos móviles, fueron otorgados por decisión del juez Cima. Después, completó, quien era prosecretaria, Alejandra Ligia Duca, se convirtió en jueza y continuó renovando los mismos permisos de visitas interprovinciales.

También le preguntaron por qué no viajaba a Chaco su esposa, Ángela Elizabeth Etudiez, siendo que resultaba mucho más práctico. «Nunca iba a permitir que mi esposa me visitara en esa basura», respondió sobre el establecimiento Penitenciario 2 de Sáenz Peña, al que calificó como «un gigantesco albañal».

Consultado por Nayi, coincidió en que los permisos de visitas a Córdoba se renovaban automáticamente, sin mayor trámite y a pesar del cambio de jueces.

Carmona dijo que esos beneficios se los ganó solo, que no pagó nunca para obtener algún favor. Luego, Almirón le recordó que -según él- sí había pagado $15.000 a un guardiacárcel para comprarle la cuchilla con la que mató al taxista Bocalón.

Más tarde, comentó que «de las 18 cárceles» en las que estuvo alojado en su vida, la que dejó en el Chaco era la más corrupta de todas. Relató que la droga, los celulares y otras irregularidades son moneda corriente y que no hay que ser hipócritas cuando se habla de esa realidad dentro de los penales.

GUARDIAS AMIGOS

Además de esas salidas, a lo largo del juicio trascendió el trato «amistoso» que tenía Carmona con sus custodios durante los viajes. Paraban a tomar algo juntos, comían una parrillada, se tomaban selfies entre varios con el celular suyo o el de los guardianes y caminaban para estirar las piernas durante el viaje.

También quedó en evidencia que en la casa de Ángela los guardiacárceles hacían asados y veían todos juntos los partidos del Mundial de Qatar.

diarionorte.com

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