
María Belén Anello.
Licenciada en Psicología. Especialista en Psicoterapia Cognitiva. MP383.
Psicoterapia Presencial y Online. Niños, Adolescentes y Adultos. Asesoramiento a Padres.
Espacio Kairos. Equipo de Atención Interdisciplinaria en Salud y Educación. P.R. Sáenz Peña. Chaco.
El aislamiento y todos los acontecimientos que estamos transitando a causa de la pandemia del COVID-19, es una situación con una fuerte carga emocional, tanto para los adultos como para los niños. Con emociones muy presentes como el miedo y la incertidumbre. Miedo a un futuro que se observa poco claro aún, miedo a que no nos acurra nada tantos a nosotros como a nuestros seres queridos y personas cercanas.
Además, la otra cuestión que nos afecta a raíz de la cuarentena, es el cambio drástico de rutina de nuestro día a día. Los niños tenían su rutina diaria, su jardín o escuela, sus actividades a contra turno, visitas a los abuelos, primos, amigos; actividades al aire libre, etc. Y ahora todo ello, se ve afectado y modificado por rutinas nuevas. Entonces estamos ante una situación con una carga de estrés y ansiedad muy elevada para todos.
¿Qué es el estrés?
Es una reacción automática del cuerpo ante cualquier evento que se perciba como un peligro o amenaza. Es necesario para la supervivencia de la especie. Ante un evento que represente una amenaza, se activa la reacción “Ataque, Huida o Inmovilidad”.
Lo que hay que tener en cuenta, es que tanto los cerebros envejecidos como los cerebros en desarrollo, es decir los niños, son los más vulnerables al estrés. Lo que sucede es que muchos de ellos, no saben lo que les está pasando, qué significa lo que están sintiendo. No lo pueden expresar. Por lo tanto, es importante ayudarlos a reconocer sus emociones, a identificarlas, gestionarlas y expresarlas.
¿Cuáles son las señales o indicadores de estrés en los niños?
- Alteraciones en el sueño: presentan dificultades para conciliar el sueño o se pueden despertar a la mitad de la noche. Pesadillas o miedos nocturnos. También, puede suceder que notemos que empiezan a despertarse mucho más temprano. Ejemplo, si en general se despiertan a las 9 de la mañana, ahora lo hacen a las 6.
- Somatizaciones: Los estados emocionales alterados se comienzan a manifestar en dolencias corporales. Dolores de panza, dolores de cabeza.
- Berrinches, Rabietas o Conductas desafiantes: Se los observa con mayor irritabilidad y baja tolerancia. Por lo tanto, aumentan los berrinches, o apareces estas reacciones por situaciones que antes no. También, vemos explosiones emocionales, donde se manifiesta el enojo, agresiones, morder. Los más grandes de edad, pueden Contestar a los adultos, no colaborar, desafiar.
- Peleas con hermanos y familiares. Un aumento de estos episodios.
- Apatía: manifestar desgano, falta de interés en las actividades propuestas, juegos, juguetes, etc.
- Sensibilidad: Los notaremos más sensibles, se pueden angustiar con mayor facilidad, llantos frecuentes. O se muestran más afectuosos que en general. Demando atención constante.
Estas son algunas de las señales que podemos percibir en los niños, y requiere que respondamos a ellos. ¿Cómo Hacerlo? Primero, tener claro, que esta es una situación temporal, aunque no sepamos en este momento hasta cuando durara. Sabemos que es transitoria. Ellos están sintiendo lo mismo e incluso más que lo que podemos estar sintiendo los adultos, debemos comprender, que esta es su forma de decirnos que les pasa algo, que nos necesitan.
Por lo tanto, las palabras claves son comprensión, contención y mucho Amor. El entorno en el que el niño crece y vive influyen en la tolerancia al estrés. Entonces, esta puede ser una oportunidad de aprendizaje. De enseñarles a gestionar sus emociones. Somos sus modelos a seguir.