Es una de las actividades recomendadas para evitar el sedentarismo y se debe complementar con una alimentación saludable.
El baile es una manera diferente de ejercitar el cuerpo para personas de todas las edades que, además de generar diversión e incluso hacer olvidar de que se está haciendo ejercicio, beneficia al corazón y a la salud mental y física, a la vez que ayuda a fortalecer huesos y músculos.
“Ponerse en movimiento impacta en lo cardiorrespiratorio y en la salud del sistema nervioso central, produciendo mejoras. Por eso, distintos pases de baile hacen que estén activos y se mantengan saludables”, explicó el licenciado en Educación Física, Germán Laurora, quien añadió: “Es recomendable mover el esqueleto porque impacta positivamente en la fortaleza de los huesos”.
Laurora comentó luego: “El ser humano, en su origen, utilizaba la danza y el baile como movimiento físico. Este estaba muy presente en su tiempo de ocio. En contraposición, hoy sabemos que tanto sea la silla o el sillón, como para dar un ejemplo, derivan en una falta de movimiento”.
“Mayormente son los niños y adolescentes los que pasan ese tiempo recreativo usando mucha pantalla, por ello la importancia de mover el esqueleto consiste en recuperar esa actividad que nos hace muy bien e impacta positivamente en nosotros”, expresó el especialista.
El impacto del baile en los huesos
Además, Laurora señaló: “La calidad de nuestros huesos depende de nuestra genética (poco que hacer), de nuestro metabolismo y el sistema hormonal (algo que hacer) y del estrés mecánico al que sometemos a nuestro esqueleto a través de la actividad física (mucho que hacer)”.
“Si queremos un esqueleto fuerte, tenemos que justificarlo. El impacto que reciben nuestros huesos al saltar o correr o las tracciones que ejercen los músculos sobre los huesos a través de los tendones en los ejercicios de fuerza, hacen que las células encargadas de generar masa ósea, los osteoblastos, depositen minerales en los puntos del esqueleto que reciben este estrés mecánico”, especificó el coordinador de los programas de entrenamiento de Megatlon.
En tanto, indicó: “Por supuesto que para lograr huesos fuertes necesitamos incorporar calcio a nuestra alimentación. Además, con una dieta variada y saludable, con poca o nula presencia de alimentos industrializados, tendríamos que cubrir con facilidad las necesidades del cuerpo de este mineral”.
El ejercicio físico y la mejora en la densidad ósea
“El ejercicio físico es fundamental para mantener en forma nuestro sistema de sostén, pero no todo el ejercicio físico mejora la densidad ósea, ya que, al realizar actividades acuáticas o al usar la bicicleta, no cargamos a los huesos con el peso de nuestro cuerpo, por lo que deberíamos complementar estas modalidades de entrenamiento con actividades de impacto medio como running, entrenamiento funcional, trabajos de fuerza en sala de musculación”, detalló Laurora.
Además, manifestó: “En las clases de baile, estamos de pie, desplazándonos, produciendo el estrés en el impacto medio sobre el esqueleto y hace que este sea saludable. Se sabe que los estímulos dinámicos (mucho movimiento) son los que favorecen en mayor medida a la calidad ósea, por lo que actividades como yoga o pilates, también deberían ser complementadas”.
“El esqueleto humano cuenta con aproximadamente 2.000.000 de sitios que censan cargas y participan del proceso de remodelación ósea que se produce a lo largo de toda la vida”, explicó, tras lo cual dijo: “Realizar actividades físicas variadas que estimulen a la mayor cantidad de estos sensores, es clave para la salud de nuestros huesos”.
Fuente: TN