“Las sequías pueden compararse con las enfermedades crónicas, porque ocurren en forma gradual y se las percibe cuando alcanzan mayor intensidad”; así lo indica el doctor Juan José Neiff, investigador del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CONICET-UNNE) en un documento publicado en la plataforma de contenidos de la UNNE (http://medios.unne.edu.ar). Allí, Neif señaló que el río Paraná lleva cinco años en aguas bajas a muy bajas y que los periodos prolongados de sequía pueden generar impactos en los ecosistemas.
Justamente, es en ese contexto en el que parlamentarios y parlamentarias del Mercosur, pertenecientes a la región litoral, presentaron un proyecto para declarar de interés la veda extraordinaria y solicitan a las provincias de Entre Ríos y Santa Fe adherir al documento.
El proyecto es presentado a raíz de la crisis que sufren las cuencas hídricas del litoral a causa de la histórica bajante que registra el río Paraná, que empieza a generar daños que serán irreparables en el ecosistema.
La iniciativa es promovida por Julio Sotelo, diputado de Parlasur por Chaco; Julia Perié y Cecilia Britto, de Misiones; y el entrerriano Cristian Bello; sostienen que el impacto ambiental ocasionado está provocando consecuencias irreversibles en el ecosistema, en un momento de reproducción natural de los peces. El daño además atenta contra la totalidad de la fauna que habita la región del Paraná: mamíferos, reptiles, aves y peces.
Los diputados afirmaron que “la sequía está generando alta mortalidad de peces a lo largo de cientos kilómetros de arroyos, esteros y vertientes. Su aniquilamiento, a su vez, se ve incrementado por la falta de control de la llamada pesca deportiva”. Paralelamente, hacen hincapié, en la actitud de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, quienes no están acatando en su totalidad la veda extraordinaria y continúan comercializando indiscriminadamente peces como el sábalo en el mercado. A esto, se le suma la escasa o nula concientización del estado inusual del río, que registra una baja de carácter histórica, lo que a mediano y largo plazo afectará la fauna y flora de todo el Litoral y su zona de influencia en el gran Buenos Aires.
BAJANTE
Por su parte, Neiff advirtió que si bien la bajante del río Paraná no causa impactos directos en la población, como las inundaciones que obligan a relocalizar personas y afectan las edificaciones, sí afectan al sistema socioeconómico y a los ecosistemas.
“La humedad del suelo desciende por debajo del nivel de las raíces y la vegetación sufre estrés (caída de flores, de frutos, de hojas) y hasta la muerte de la vegetación herbácea. No se produce la germinación. Hay mayor riesgo de eventos de fuego”, señala el catedrático.” Los peces se concentran en los sitios que quedan con agua, y eso los hace vulnerables a los predadores (yacarés, aves, y –sobre todo– a los pescadores). Muchos peces mueren varados por no llegar a los cursos con agua y al ser menor la masa de agua, la amplitud térmica es mayor y puede afectar a muchos organismos”.
Las bajantes también afectan al repoblamiento de peces, ya que sus huevos no pueden ser dispersados en las lagunas de la planicie inundable, que son los sitios donde los pececillos pasan las primeras etapas de su vida. Son las áreas “de cría” de los peces.
En las bajantes pronunciadas, como esta, las aguas traen menor cantidad de sedimento y, entonces, el fósforo (que es el nutriente adherido a los sedimentos) está menos disponible, produciendo efectos sobre la productividad del plancton.
¿Por qué se dice que estamos en una bajante extraordinaria del río Paraná? Por tres motivos: a) no ocurre un estiaje prolongado desde hace 51 años; b) el río alcanzó niveles muy bajos (el 21 de abril el río tenía el nivel de 0,96 metros en Corrientes y se mantiene bajo); c) por la duración del evento de bajante: el río lleva ya cinco años en aguas bajas a muy bajas.
PLAN DE ACCIÓN
En cuanto a cuáles podrían ser las líneas de acción para paliar los efectos adversos de esta situación, Neiff destacó necesidad de organizar “un comité de crisis para pensar en asegurar la provisión de agua para distintos usos y en restricciones para aquellos usos no esenciales”. Además, subrayó la importancia de “mantener la prohibición total y efectiva de la pesca en toda la cuenca, excepto para la subsistencia de los isleños, prohibir las quemas en la planicie inundable del Paraná y gestionar formas de mejorar la navegación, incluyendo el dragado de emergencia en pasos críticos en caso posible”.
Doctor en Biología, exdirector del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET-UNNE) y exdocente-investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNNE en la cátedra de Educación para el Desarrollo Sostenible, Neiff integró y dirigió proyectos científicos para conocer y entender la dinámica del río Paraná, desarrollando el aplicativo PULSO con Matías Neiff y publicando más de un centenar de contribuciones con integrantes del Núcleo de Manejo Ambiental de CECOAL.
Fuente: INFOQOM