
En el marco de la pandemia de coronavirus, el anuncio del uso de tecnología de punta, a través de un dron, para restringir la circulación en zonas y barrio de alta carga viral, se vio opacado por el uso de una de las armas más antiguas de la humanidad: la honda.
Con este elemento tan básico, el último domingo un equipo conocido universalmente como dron, una nave pequeña controlada a control remoto, sobrevolaba realizando tareas de supervisión el área del Gran Toba, en cercanías a la ruta nacional 11, cuando fue impactado por un proyectil disparado a través de una honda.
La denuncia por el daño al bien del estado fue radicada por el comisario Miguel Ángel Gálvez del departamento Criminalística. El aparato quedó fuera de servicio y es uno de los más sofisticados con que cuentan las fuerzas policiales provinciales y su valor en el mercado es de aproximadamente 300 mil pesos.