Corredores humanitarios: un avión trasladó a 50 refugiados a Roma

El viernes 50 personas que habían intentado cruzar ilegalmente el Mediterráneo y fueron encarceladas y torturadas en Libia, fueron trasladadas de Níger a Italia.

50 refugiados fueron trasladados a Italia, en grupos familiares, en una misión humanitaria organizada por Cáritas Italiana y la ONG Solidaire, que encabeza el piloto y empresario argentino Enrique Piñeyro.

Antes de abordar el Boeing 787 que Piñeyro puso a disposición y pilotará él mismo, Oliviero Forti, responsable de Política Migratoria y Protección Internacional de Cáritas Italiana, da la primera información. La misión se enmarca en el programa de Corredores Humanitarios, que ya ha ingresado a 1.200 refugiados a Italia desde África y Medio Oriente y está coordinado por tres organizaciones de la iglesia de ese país: Caritas, Sant’Egidio y la Iglesia Evangélica.

Son personas de distintos países: Eritrea, Sudán, Sudán del Sur, Yemen, Camerún, Argelia, República Centroafricana y Somalia. En el grupo hay 16 menores con alguno de sus padres, excepto dos de ellos que están acompañados por su tía y se reencontrarán con su madre en Italia; ella llegó antes en un bote.

Todos han intentado cruzar ilegalmente a Europa cruzando el mar desde Libia, donde fueron encarcelados y sometidos a torturas.

La única oportunidad para esa gente era moverlos desde Libia a un tercer país que pueda darle una situación segura temporalmente. Y como Níger es el segundo país más pobre del mundo, acepta tener refugiados porque así recibe ayuda internacional.

Níger alberga a cerca de 250.000 refugiados que viven en campamentos en distintos puntos del territorio, según el último reporte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), de octubre pasado.

En silencio, con sus mochilas al hombro, mirando alrededor sin ningún signo de excitación. Los varones usan zapatillas de una limpieza inmaculada, camisas de colores fuertes planchadas con esmero, algún reloj. Las mujeres tienen el pelo negro peinado con trenzas finas y adornado con caracoles. Unas pocas usan velo, sus mejores velos: brillos negros en los bordes de las mangas, un prendedor de perlas que sujeta los dos lados de la tela debajo del mentón.  

Ya cuando el avión está alto en el cielo, se escucha un murmullo que crece, unos sonidos indescifrables y alguien del equipo de Cáritas salta de su butaca para ver qué pasa, atento a evitar cualquier disturbio. Pero el sonido se hace más claro y no es un problema: están cantando. Primero con timidez, luego con una fuerza catártica. Hosanna eee, hosanna, hosanna, hosanna/ Hosanna eee, hosanna, hosanna, hosanna. Se oyen palmas y gritos de celebración agudos, tribales.

El primer despegue de la misión, es hacia Níger atravesando Argelia, porque Túnez no dio permiso para sobrevolar su territorio.

Libia es una de las principales puertas de salida de migrantes africanos hacia Europa, que se lanzan al mar Mediterráneo a bordo de «pateras»: barcos precarios que originan —o culminan— tragedias como la conocida el miércoles pasado, cuando al menos 31 personas murieron en el Canal de la Mancha tratando de llegar a Reino Unido.

Actualmente en Libia hay tres grupos que se autoproclaman gobierno legítimo y está en manos de milicias y más de cien clanes armados. No hay control sobre el territorio por lo tanto las personas que caen aquí, porque es la única vía que tienen para llegar al mar, en el mejor de los casos son detenidos en centros de detención de estos grupos, donde se los extorsiona y se los tortura para que paguen un dinero”

Óscar Camps, fundador de la ONG Open Arms, que se dedica al rescate de náufragos en el mar.

Te torturan con el teléfono abierto para que tu familia oiga cómo gritas y, si pagas, te piden más dinero o te venden a otro grupo para cobrar un nuevo rescate o como esclavo para trabajar en una granja donde te maltratan y no te dan ni de comer, porque hay muchos subsaharianos allí y cuando muera ese pondrán otro y otro y otro.

En el caso de las mujeres, la situación se agrava.

Todas son violadas, absolutamente todas; mujeres y niñas. Muchos de los niños que verás en el avión son fruto de violaciones»

Camps

“Tengo 39 años, que han sido 39 años de sufrimiento. Si llego a Italia y logro llevar después a mis hijos, me gustaría que la gente escuche mi historia porque soy una mujer muy fuerte”, concluye una de las personas refugiadas.

Fuente: eldiarioAr

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