Cuáles consecuencias puede generar el iceberg que se desprendió en la Antártida

La comunidad científica de todos los países del mundo ha comenzado a analizar cuáles pueden ser las consecuencias que puede generar el denominado iceberg A-76, cuyo desprendimiento de la Antártida fue corroborado días atrás por imágenes satelitales de la Agencia Espacial Europea (ESA).

El pasado jueves 20, las imágenes de la Misión Copérnico confirmaron que el iceberg más grande del mundo “se desprendió” de la plataforma de hielo Roone, en la Antártida. El “trozo de hielo” mide 4.320 kilómetros cuadrados, según reveló la ESA. Según detallan los expertos, el iceberg fue ‘bautizado’ como el A-76, el nombre es un tipo de denominación técnica que identifica el cuadrante antártico, cuando son visualizados por primera vez y lo sigue una letra secuencial.

La Misión Corpénico detectó la gran masa flotante, ya sobre el mar de Weddel, todo gracias al Sentinel-1, que son dos satélites de órbita polar que puede visualizar la Antártida durante todo el año, incluso en sus espacios más remotos. Gracias a estos instrumentos, se conoció que el A-76 mide 170 kilómetros de longitud y 25 kilómetros de ancho, la superficie total es de 4.320 kilómetros cuadrados, con ese tamaño, superó al A-32A, que era el más grande identificado hasta ahora.

El dilema que ahora intentan revelar los científicos es ¿qué puede pasar con el A-76? Según detalla la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hace más de 50 años que casi el 87% de los glaciares del mundo, han venido retrocediendo como consecuencia de la actividad humana en la Tierra. Por ejemplo, un iceberg de esta magnitud  que “se desprende” puede generar que los mares puedan subir su nivel, modificando la distribución de la tierra en los países. Esto podría afectar, en un futuro cercano los patrones climáticos del hemisferio norte. Incluso algunos ya aventuran que los efectos del deshielo podrían variar dependiendo de la zona geográfica, pero los cambios climáticos serán extremos, habrá más probabilidades de sufrir olas de calor, inundaciones y tormentas intensas.

Estas apreciaciones pueden sonar exageradas pero no lo son, sobre todo si comprendemos que las medidas del iceberg (175 km de largo por 25 km de ancho) lo hacen más grande incluso que muchas islas de distintos mares del mundo. Por ejemplo, en comparación, es mayor que la isla turística española de Mallorca, en el Mediterráneo, que ocupa 3.640 kilómetros cuadrados. En el caso del territorio argentino, su superficie significa un cuarto de toda la provincia de Tucumán.

De todos modos, hay algunos de los investigadores que fueron un poco más lejos y además de iniciar los cálculos de las consecuencias, comenzaron a estudiar las causas y la situación que quedó en la zona desde la cual se desprendió este bloque gigante de hielo. Estos apuntan a que los efectos del calentamiento global puedan estar dejando en situación de fragilidad otros grandes sectores del continente antártico. Aunque el rompimiento periódico de grandes bloques de esas plataformas es parte de un ciclo natural, la mirada de muchos científicos es de gran preocupación.

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