Con 78 votos, la Cámara de Diputados aprobó la moción, que ahora pasa al Senado para dar inicio al juicio político. Mientras tanto, Piñera seguirá ejerciendo sus funciones, pero no podrá salir de Chile.
La Cámara de Diputados de Chile hizo lugar a la acusación constitucional contra el presidente Sebastián Piñera, tras el escándalo de los Pandora Papers. La investigación periodística señala un conflicto de intereses en la venta de un establecimiento minero por parte de la familia del presidente.
Tras 22 horas de una maratónica sesión, que incluyó un discurso de 15 horas, se logró llegar a los 78 votos necesarios para que el trámite pase al Senado. El discurso récord de Jaime Naranjo, diputado socialista, fue una astucia para asegurar el voto de un legislador, cuya cuarentena por coronavirus expiraba hoy en la madrugada.
Por su parte, el abogado de Piñera, Jorge Gálvez, expuso durante cinco horas ante el plenario. Concluyó su defensa rogando a los «honorables diputados y diputadas, rechazar esta injusta e improcedente acusación constitucional».
«Esta acusación puede ser un golpe que puede dejar heridas para los siguientes Gobiernos», advirtió el letrado, en un tono amenazante.
Ahora, el presidente chileno no podrá salir del país, aunque puede seguir ejerciendo sus funciones hasta que la acusación llegue a la Cámara de Senadores, que actuará como jurado en el juicio político al que será sometido.
En la Cámara alta, se requiere 29 votos para destituir al mandatario. En principio, sería necesario convencer a cinco senadores del oficialismo, ya que la oposición cuenta con 24 bancas.
Sebastián Piñera, primer presidente de derecha desde el retorno a la democracia, enfrenta la acusación con un rechazo a su gestión de casi el 80%, según las últimas encuestas.
Luego de la votación, el diputado Naranjo celebró que se trató de «un momento histórico que sólo fue posible gracias a la unidad de la oposición».
Desde el oficialismo, el ministro del Trabajo, Patricio Melero, sostuvo que la acusación busca generar un daño «no sólo al presidente, sino también a la institucionalidad democrática». «Estamos a meses de entregar el mando. Es un episodio lamentable», lamentó.
En la misma línea, el vocero presidencial, Jaime Bellolio, alertó que «se abre una puerta diciendo que los presidentes pueden no durar cuatro años porque hay algunos que por pequeñeces, por miedo a las redes sociales, por miedo a compañeros de bancada, por miedo a que los amenacen o los funen (escrachen), no votan por su convicción sino que votan por su supuesta conveniencia».
El diputado Giorgio Jackson, de Revolución Democrática, uno de los protagonistas de la estrategia dilatoria de Naranjo, declaró que «hubo un esfuerzo unitario importante y bastante inédito (…) la unidad de la oposición levantó una alerta para decir ‘no todo vale«.