Los tratamientos, pueden retrasar la pérdida de la visión y salvar la vista.
El glaucoma es una enfermedad degenerativa del nervio óptico se caracteriza por el descenso progresivo de la cantidad de fibras nerviosas, lo que se manifiesta con una pérdida gradual del campo visual.
A medida que la enfermedad evoluciona, se va produciendo una serie de cambios en el nervio óptico. Si la enfermedad no se trata, pueden llegar a perderse todas las fibras nerviosas y, por lo tanto, producirse ceguera.
El glaucoma es una enfermedad frecuente que afecta a un 2% de la población mayor de 40 años y a un 15% de los mayores de 60 años. Al no producir síntomas, el paciente no sabe que la padece hasta que está muy avanzada la pérdida de visión.
Causas del glaucoma
Existen parámetros bajo los que hay más posibilidades de padecer glaucoma, como son los antecedentes familiares, la diabetes, el tabaco, la miopía y la hipermetropía, el tratamiento prolongado con corticoides, o la exposición al sol, y por supuesto, la edad.
Ciertamente, la enfermedad se puede generar a cualquier edad, pero el envejecimiento es uno de los factores de riesgo más importantes.
Los tratamientos pueden retrasar la pérdida adicional de la visión, pero no pueden restaurar la visión perdida.
En la actualidad, a los tratamientos tradicionales -basados en gotas farmacológicas y cirugías para generar vías de drenajes del líquido intraocular- se les suman los tratamientos con láser, como la trabeculoplastia selectiva (SLT) que aumenta el flujo de salida o la salida del humor acuoso o líquido intraocular. Esta opción es en la actualidad utilizada como primera línea de tratamiento junto con los láseres micropulsados con pequeñas descargas de luz que calientan el tejido sin producir daño.
Fuente: TN