Este domingo se dieron a conocer los resultados de las evaluaciones médicas del plantel de River Plate que estaba afectado por los contagios de Coronavirus. Las noticias fueron alentadoras para Marcelo Gallardo quien ya se puso a diagramar el partido decisivo que deberá afrontar contra Fluminense, de Brasil, este martes 25, por la Copa Libertadores de América. Será el último juego de la fase de grupos y al Millonario, puntero con 9 unidades, le sirven como resultado un empate o un triunfo, para asegurar su presencia en octavos de final.
Los chequeos cardiológicos que les realizaron a los 15 futbolistas aislados desde el sábado 15 de mayo revelaron que apenas dos, Paulo Díaz y Enrique Bologna, han tenido secuelas de sus respectivos cuadros. De tal manera, los once jugadores (diez si se tiene en cuenta que Enzo Pérez jugó de improvisado arquero con una lesión muscular) se verán reforzados con 13 nombres, entre los cuales hay varios de los habituales titulares. Entre ellos hay que mencionar a Agustín Fontana que por un cuadro de decaimiento quedó aislado, bajo la sospecha de ser otro contagio de Covid19. Sin embargo, el estudio PCR que le realizaron el sábado dio negativo y se reintegró el domingo. Finalmente, también se reintegró Javier Pinola, quien fue dado de alta luego de su fractura de antebrazo derecho.
River entonces podrá utilizar a los jugadores que, habiendo pasado los diez días de aislamiento, según los reglamentos y protocolos de Conmebol ya se encuentran aptos para disputar partidos. Incluso ante una prueba PCR positiva. El protocolo de operaciones del ente sudamericano que conduce este deporte indica que “las medidas precautorias se suspenden habiendo pasado diez días desde la prueba PCR positiva”. Y diferencian en ese caso los testeos que detectan la enfermedad respecto de los que se hacen diez días después, una vez transitado el cuadro. River deberá enviar una nota de permiso a Conmebol indicando en qué condiciones se encuentran los protagonistas en cuestión, adjuntando a su vez una declaración jurada firmada por Pedro Hansing, el médico del plantel, dando fe de que los protagonistas están en condiciones óptimas para practicar deporte. Para ello se adelantaron los estudios cardiológicos, en pos de ganar tiempo.
De este modo, River ya sabe que podrá contar con al menos un arquero (lo que evitará que Enzo Pérez deba apelar a la heroica nuevamente) y también con un plafón para conformar un equipo completo e incluso el banco de suplentes. El precedente que se sentó en la Conmebol en el partido Libertad-Boca en ese sentido pesa a favor de River. El comunicado emitido el 15 de septiembre de 2020 por el ente que regula el fútbol en Sudamérica aclaraba por qué los futbolistas del equipo de Miguel Ángel Russo tenían permitido jugar en Paraguay a pesar de que el testeo PCR post alta de varios involucrados había dado positivo. La Conmebol le había dado luz verde a Boca puesto que “circunstancias similares se han registrado en torneos locales en Sudamérica y en competiciones en Europa. En todos los casos, los jugadores que no presentaban síntomas por varios días y cuya prueba de RT-PCR (+) databa de 10 o más días atrás fueron habilitados a jugar, porque no podían contagiar la enfermedad”.