El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó hoy el proyecto «Brasil Alfabetizado», una campaña que pretende crear las condiciones para alfabetizar a unos 20 millones de jóvenes y adultos hasta 2006.
«La miseria y la ignorancia se transformaron en armas eficaces de la elite para mantenerse en el poder. Llegó la hora de acabar con eso», dijo Lula durante la ceremonia en la que suscribió el convenio con la Confederación Nacional de Industria (CNI).
Con una población de unos 170 millones de habitantes, el país tiene entre 15 y 20 millones de analfabetos, según cifras oficiales, «que ya dejaron la adolescencia hace tiempo», evaluó el ministro brasileño de Educación, Cristovam Buarque.
Lula destacó que durante muchos años, «en nombre de una economía insensata», Gobiernos anteriores dejaron de hacer las inversiones necesarias en programas educacionales.
«¿Qué precio tiene que pagar un pueblo que perdió la oportunidad de alfabetizar a muchos de sus ciudadanos hace 30, 40 o 50 años atrás?», cuestionó Lula al subrayar que el desarrollo de los países está en un sistema educativo adecuado.
«El camino de Brasil está en la punta del lápiz», opinó José Pereira Lima, un obrero de 50 años que hace pocos meses aprendió a leer y escribir, según dijo en el discurso que presentó durante la ceremonia a la que Lula asistió.
El presidente, miembro del Partido de los Trabajadores, principal fuerza socialista nacional, señaló que es necesario, además de impulsar la enseñanza de las letras a los que las desconocen, valorar la remuneración y la labor de los educadores del país.
Admitió que esos profesionales reciben sueldos bajos, la mayoría trabaja en malas condiciones y no cuentan más con una profesión que en el pasado era reconocida y admirada, además de actuar en establecimientos que sufren actos de vandalismo.
«Nuestra misión, además de promover la educación, es la de recuperar el respeto a la escuela y al profesor», aseveró.
Esa es una de las medidas del plan de metas presentado por el ministro Buarque para mejorar el área educacional los próximos 12 años.
Sin embargo, el ministro cuestionó que, pese a que el presidente admitió que en el pasado se invirtió poco en la educación, el gabinete que dirige cuenta con un presupuesto anual reducido.
Con un presupuesto de 6.200 millones de dólares, de los cuales 1.300 millones se destinarán a pagar los sueldos de funcionarios jubilados, Buarque pide el incremento de al menos 1.800 millones, en cada uno de los próximos tres años, para llevar a cabo las metas pretendidas.
Además de intentar aumentar los sueldos de los profesores de primaria y secundaria de escuelas públicas, que en promedio ganan unos 200 dólares mensuales, el ministro quiere impulsar iniciativas para enfrentar lo que califica de «tragedia brasileña».
Según un informe oficial, uno de los problemas que mejor ilustran esa «tragedia» está en que el 60 por ciento de los alumnos de primaria tienen «un nivel crítico respecto al entendimiento de lo que leen y sobre lo que saben de aritmética».
«Necesitamos de proyectos creativos y de iniciativas a las que pueda sumarse la sociedad», observó Lula respecto a las restricciones presupuestarias.
El presidente aludió al apoyo dado hoy por la CNI, que se dispuso a ofrecer recursos financieros, humanos y de infraestructura para ayudar a alfabetizar a al menos dos millones del universo total pretendido los próximos cuatro años.
«Si en ese periodo lográsemos alfabetizar a al menos cinco millones de adultos, eso ya sería una gran victoria», opinó Lula. EFE