Los pequeños yaguaretés, representan el primer paso para recuperar a esta especie en el indómito Impenetrable.
A fines del 2020, por primera vez en la historia se unieron un macho silvestre y una hembra cautiva de yaguareté, con el objetivo de salvar a la especie de la extinción en el Gran Chaco argentino. Qaramta, un macho silvestre de unos 5 años y Tania, una hembra de cautiverio de 9, ingresaron a un corral de junta en donde pudieron encontrarse luego de casi un año de verse a través de una reja. Asimismo, tras un periodo de adaptación nacieron Nalá (sol) y Takajay (fuerte y valiente),los hijos de Qaramta y Tania en el Impenetrable chaqueño.
A medida que crecen, se hacen más evidentes las diferencias en tamaño y carácter entre ellos. Nalá es más grande de tamaño que Takajay, aunque, su temperamento es tranquilo y un poco glotón. En su día a día, comparte mucho tiempo con Tania, tomando leche y dando largas siestas al sol. En cambio, Takajay es más pequeño, pero lo compensa con su inagotable energía. Es independiente y pasa gran parte del día corriendo, saltando, trepando e interrumpiendo las largas siestas de Nalá, con saltos sorpresivos y mordidas juguetonas.
Con este proyecto, Fundación Rewilding Argentina, junto al Gobierno de Chaco y la Administración de Parques Nacionales buscan recuperar al yaguareté, el mayor felino del continente americano. Esta especie clave del monte chaqueño cuando se encuentra en poblaciones saludables, además, cumple un rol ecológico vital para mantener el ecosistema sano.
El yaguareté se encuentra virtualmente extinto en el Chaco Argentino, en donde investigadores especulan que sobreviven menos de 20 individuos en un muy extenso territorio. Los últimos registros de la especie han correspondido a machos solitarios, y muchos de ellos ya han sido cazados.