A casi tres semanas del inicio de las actividades se multiplican los contagios de coronavirus y aislamientos por contactos estrechos, con el agravante de que sus beneficiarios forman parte del grupo etario más rezagado en materia de vacunación.
Padres y trabajadores de colonias y escuelas de verano porteñas denunciaron la multiplicación de contagios de Covid-19 y la falta de acciones preventivas y de pautas claras sobre cómo proceder ante diagnósticos positivos por parte de las autoridades de la Ciudad, lo que -dijeron- llevó en varios casos a que las familias optaran por dejar de enviar a sus hijos a esos centros de esparcimiento, en los cuales están inscriptos unos 52.000 chicos, una de las franjas etarias más rezagadas en materia de vacunación contra ese virus.
«Me encontré con un desastre. Cero organización. El primer día no había orden en la puerta. Creí que iban a seguir con el protocolo de las escuelas, pero no. Era como si la pandemia no existiera. Un abarrotamiento de gente, todos apretados. Entre que la gente no se cuida y la escuela no ponía límites, fue un caos», describió Georgina Martorelli sobre el inicio de la cursada de verano en la Escuela 12 «Provincia del Chaco», en Flores, donde inscribió a sus nenes de 5 y 7 años. Cuatro días después del arranque, decidió no volver a mandarlos.
«El jueves ya había en primaria tres grupos aislados y en inicial, dos. Entre esos, el de mi hijo. A partir de ese jueves decidí no mandarlos más. Porque encima para volver a reincorporarlos, tengan o no síntomas, tenían que volver con PCR. Igual se los hice, porque están los dos con mocos. Pero la doctora nos dice ‘si mañana vuelven porque dio negativo y el jueves vuelven a cerrar el grupo, tienen que hacer PCR de nuevo’. No van a estar sufriendo, decidí no mandarlos más», lamentó la mujer.
Las Escuelas de Verano, dependientes del Ministerio de Educación porteño, ofrecen «juegos y actividades pedagógicas como talleres de lectura, en distintas escuelas y predios de la Ciudad». Las Colonias de Verano, por su parte, dependen de la Subsecretaría de Deportes, funcionan en polideportivos porteños y este año reabrieron con esquema de jornadas completas, aunque con menos profesores. En las primeras fueron inscriptos más de 32.000 chicos y en las segundas, más de 20.000.
Desde la cartera educativa porteña confirmaron a Télam que «contagios está habiendo muchos, tanto de docentes como de niños», con un «promedio de ocho burbujas aisladas por sede». En la colonia de Parque Chacabuco, por caso, llegó a haber 14 burbujas aisladas al final de la primera semana. En la de plaza Martín Fierro, diez.
El concepto de burbujas, en este caso, refiere a grupos de hasta 50 chicos, con un docente y un auxiliar, aunque la información oficial indicaba que serían grupos de no más de 40. «De entrada ya habíamos dicho de trabajar en burbujas, como el año pasado. Pero no. Ellos querían la grupalidad. Ahora se están dando cuenta que se están contagiando todos y dicen ‘bueno, burbujas’. Aislás a positivos y contactos estrechos, compañeros y docentes. Y en un principio también a hermanos. Ahora no. Solo contacto estrecho. Y si pasa fuera de la colonia, no aislamos nada. Solo el positivo», relata un coordinador de Escuelas de Verano que prefiere no dar su nombre.
En una escuela de zona sur, la cantidad de contagios llevó a colocar carteles en la puerta para anunciar a las familias qué grupos debían aislarse. Tal como se hacía en la etapa más álgida de la segunda ola y en pleno debate sobre los alcances de la presencialidad escolar. «Nos mandaron a arrancar los carteles porque no querían que los viera cualquiera», dijo un docente. Y agregó: «Nos hisoparon el año pasado antes de empezar. Esta vez, no. Los turnos están colapsados. O tenés que estar cuatro o cinco horas esperando. ¿Cuándo vamos a ir si estamos trabajando? Me pude haber contagiado en las fiestas y arrancamos sin testearnos. ¿Cómo no va a haber contagios?»
Todo esto, mientras la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advierte que los casos de Covid-19 en menores de 16 años treparon 20 veces en las últimas dos semanas, y cuatro de cada diez niños y niñas que se testea da positivo.