Santiago Maratea (@santimaratea), el influencer que logró cambiar el paradigma de las redes sociales con simples aportes para obtener un gran resultado comunitario, hoy es considerado un héroe.
Aunque estuvo involucrado en discusiones por fumar marihuana en público o en la venta de libros de Harry Potter intervenidos por el mismo a precios elevados, Maratea no se quedó con los malos comentarios y dio un giro de 360° en su vida para hacer frente a otro tipo de utilización de su fama. Primero fueron las donaciones y camionetas para la comunidad Wichi, luego la Fundación Empate y la Asociación Madres Víctimas de Trata; y ahora Emmita, la beba chaqueña con AME que podrá acceder al medicamento más caro del mundo.
En el medio de todas estas colectas y acciones solidarias, estuvo el compromiso de Santi Maratea, donde a través de sus redes sociales, el joven contó la situación de cada una de estas familias y asociaciones. Luego, haciendo un buen uso de su fama con los 1.2 millones de seguidores en Instagram, pidió por la solidaridad de todos para ayudarlas, ya sea para brindarles ropa, alimentos y vehículos, evitar el desalojo de ONG’s o recaudar fondos para que una beba de siete meses pudiera acceder a un costoso tratamiento médico.
La actitud solidaria no es nueva en “el Santu” y así lo contó Rafael Maratea, su padre hace unos meses a través de un posteo que compartió en su cuenta de Instagram, donde expresó el orgullo que siente por su hijo y que se hizo viral luego de toda la repercusión.
El chico que nunca cambio
Cuando tenía 13 años, y como le iba mal en el colegio, decidimos que no seria parte de una gira deportiva. ¿Y qué hizo? Le regaló el dinero que había juntado sólo para esa gira a uno de sus compañeros..
Ya un poco más crecido con Mariana decidimos que no podía estar todo el día en su cuarto jugando con el “telefonito” y le impusimos que de 9 a 17 no podía estar en casa. Caminó por plazas y paseos solo, pensando, y apareció́ la primera idea. Pedirles a los kiosqueros que le regalen alfajores que él iba a regalar a desconocidos y subir a YouTube los videos de ese momento nombrando al quiosco. De ahí́ paso a regalar pañuelos, zapatos, dinero a desconocidos (ese dinero salía de su bolsillo… o quizás del nuestro también).
Luego empezó́ con mil pesos de propina, también de su bolsillo y de amigos; luego con asistencia de su red siguió́ apostando y regaló un Chevrolet Onix a una fundación, parlantes y otros productos; ayudó a Omar a financiarse sus estudios de derecho en Buenos Aires; y luego lo que todos sabemos: dos camionetas para la comunidad wichi, más las donaciones, y ahora la remató con la casa para las madres de la trata y demás.
No es nuevo, Santi siempre fue así́. Su corazón es noble su espíritu puro y su propósito es ayudar a crear un mundo más solidario, más unido, mejor. Es un orgullo para mí, pero estoy seguro que el espíritu y la guía de su madre lo están acompañando, como lo hizo siempre, porque fue ella quien instaló en Santi el amor por el prójimo. Gracias Santi Maratea.